Era cuestión de tiempo que te pronunciaras al respecto. Sabía que sólo tenía que esperar a que lo hicieras y, como suponía, de la forma más secreta y accesible que existe en el mundo: un comentario en un Fotolog que ni siquiera es el tuyo.
El rodaje de Efecto Coyote fue para mí un verdadero infierno, aunque supongo que para más de uno también. Yo era el que respondía ante los gastos de producción, el que manejaba el dinero y el que lo consiguió, fui el que se gastó en el mes de mayo algo más de seiscientos euros en teléfono móvil (por no hablar de junio), el que se gasto, también de su bolsillo, bastante dinero en gasóleo, el que hizo de chofer de los que no tenían carnet o coche y no pegaba ojo por las noches, el que casi no se licencia por culpa de dedicar el ciento por ciento de su tiempo y esfuerzo a la película... Fui aquel que algunas personas trataron de idiota, al que criticaban a escondidas o a plena luz... Fui todo eso y muchas más cosas que convirtieron la experiencia de rodar un largometraje de bajo presupuesto en un trauma marcado a fuego.
Pero remontémonos en el tiempo: tú y yo nos conocimos, creo recordar, a mitad de carrera más o menos. En una de las primeras conversaciones serias que mantuvimos ya te hablé de mi idea obsesiva de hacer un largometraje. Recuerdo que ese día salimos de clase, bajamos del ascensor y hablamos sobre las posibilidades, recuerdo que te comenté que me gustaba mucho como estaba rodada una serie de policías llamada S.H.I.EL.D., te hablé de mi eterna idea sobre El tigre y tú me diste ideas para rodar las escenas de tiroteos entre otras muchas cosas... También recuerdo volver a casa con una sonrisa de oreja a oreja porque había encontrado a alguien con el que empatizaba bastante bien y complementaba mis ideas. En los días y meses sucesivos fuimos afianzando una amistad que parecía indestructible.
No éramos iguales, ni opuestos, sino complementarios: tú tenías tus gustos y yo los míos, tu sabías mucho de unas cosas y yo de otras. ¡Era perfecto! (Puede sonar gay, pero me la sopla).
El tiempo pasó, participamos juntos en varios cortometrajes y pensando ideas para hacer Cine.
Recuerdo que el verano de 2006 te llamé y te dije que iba a Elche porque quería hablarte de un asunto y, de paso, pasarme por la librería de cómics (Cimmeria) a saciar mi vicio lector. Ahí fue cuando te dije que en cosa de un años iba a rodar una película sobre tres pringaos que secuestran al hijo de un capo mafioso. Te afirmé que no te preocuparas de la producción porque tenía un buen amigo que me daba algo de pasta y te comenté que quería desarrollar la idea y el guión contigo, y que serías el director de fotografía (aunque más tarde te ofrecí co-dirigirla conmigo). Tu aceptaste puesto que era un proyecto bastante interesante y supongo que creías en él y hasta puede que en mí.
Ese verano nos pusimos manos a la obra con el argumento y los personajes, descritos posteriormente por mi gran amigo Juan. De todas esas sesiones de verano en la cervecería cerca de tu casa y bebiendo cerveza y horchata (¿recuerdas?) sacamos, a grandes rasgos, un boceto del argumento de lo que sería posteriormente Efecto Coyote.
Quedamos en que yo escribiría un borrador del guión y luego trabajaríamos sobre él los dos juntos, lo cierto es que escribí dicho borrador en tres días (cosa que no pienso hacer más en la vida) y, simplemente, añadiste unas pocas frases y diálogos. Durante la escritura de ese primer borrador me saqué de la manga un personaje que no habíamos pensado, la prostituta, y también imaginé muchas de las escenas basándome algunas de las veces en lo que habíamos escrito a boli en los distintos folios del argumento. También es cierto, y no sería justo omitirlo, que transcribí a guión ideas que Juan describía con lujo de detalles en la descripción de personajes.
El primer borrador te lo pasé sin final, con la idea de que escribieras tú uno y yo otro para luego elegir uno o los dos para rodar (¿imaginas haber rodado dos finales?). Lo cierto es que pasó el tiempo y no escribiste ni una sola página del final, quedando así una única opción: mi final. Un final que era una auténtica porquería.
Para ser justos, hiciste un buen trabajo con la gestión y preparación de los currículos de los actores para el casting y recordemos que, tanto el título, como su explicación son íntegramente idea tuya. Pasó el tiempo y cogimos a María Caudevilla como enfermera. Le pasamos el guión y nos dijo que el final flojeaba. Así que fui pensando un nuevo final o, al menos, darle fuerza al que ya estaba escrito. Recuerdo que fuimos al cine un día y te conté el nuevo final que había pensado, te reíste bastante y te gustó, con lo que terminé por escribirlo; siendo ese el final que rodamos.
Por razones varias tuvimos que posponer el rodaje unos meses, algo que nos permitió dedicarnos a terminar la carrera de los cojones, bueno, al menos durante un tiempo.
Cuando eramos amigos, antes incluso de comenzar con el periplo suicida de hacer un largometraje, algunas que otras personas que fueron amigos tuyos y lo eran míos me advirtieron sobre ti... No entendí muy bien a qué se referían y, sinceramente, sigo sin entender muchas de las cosas, pero el caso es que una de ellas en especial, cuando se enteró que íbamos a hacer un proyecto de tamaña envergadura juntos, me intentó disuadir augurando que si lo hacía terminaríamos mal; ¿profeta? Tal vez. Pero aun así no creo, ni mucho menos, que la culpa de todo sea tuya, porque en este lúgubre asunto no hay culpables ni inocentes, víctimas o verdugos... sólo personas que no se han entendido, o, más correctamente, que dejaron de entenderse. Si tú eres culpable también lo soy yo.
No sería justo si no hablara de tus virtudes y las cosas que aprendí gracias a ti. Eres una persona que sabe mucho de técnica y formas, tienes infinidad de recursos. Yo, al contrario que tú, no te considero un Scorsese, pero sí una persona con talento que no encuentra el rumbo. Creo que eres capaz de hacer muchas cosas buenas, pero te pierde la confianza ciega, una de las razones fundamentales por la que los dos estamos en esta situación; tú confianza ciega hacia “X” y la mía hacia ti. Creo que todo fue una mala caída de efecto dominó que terminó salpicando de raíz nuestra amistad, antes indestructible.
Lo único que he esperado en estos dos putos años ha sido que me llamaras para quedar y, sobre todo, hablar del tema, aclararlo... porque creo que ya no era cuestión de hablarlo yo contigo, sino tú conmigo.
Durante el proceso de rodaje y post-producción de la película, mucha gente (más de tres amigos que me soportan, por cierto) me dijo que mi problema era que no sabía desprenderme de ti y pensar en mí mismo y mi propio interés. Con el tiempo me fui dando cuenta de que era eso exactamente lo que tenía que hacer, y fue lo que hice.
Quiero que sepas y tengas claro que nadie te ha apartado del proyecto salvo tú mismo; sigues teniendo mi dirección de correo, messenger y móvil, si no has contactado conmigo ha sido porque no has querido. Yo, por mi parte, no tengo ningún problema en informarte de la situación actual de Efecto Coyote, pero no esperes que te busque... búscame tú a mí. Si quieres hablar largo y tendido sobre el tema mientras nos tomamos unas cervezas y recordamos viejos tiempos sólo tienes que llamarme, yo quedaré encantado contigo y hablaremos de todo. Si, por el contrario, prefieres pasar del tema y/o dejar caer la situación vía Internet, por mí bien, pero todo va a seguir como está, porque no pienso emprender una guerra virtual de reproches escritos.
Otra cosa a aclarar es lo de poseer la película en dvd. No es que no la tengas tú ni Nadia, es que, hoy por hoy, no la tiene nadie, y la razón es muy sencilla como sabrás y sabrá más de uno: el audio no está en condiciones para sacar copias como es debido, así que ese tema, hasta conseguir solucionar el audio, está en punto muerto. Que hace dos años, pues oye, lo siento por todos pero esas cosas pasan cuando no se tiene técnico apropiado.
Respecto al asunto “se permite el lujo de criticar a todo el mundo en su blog” creo que estás siendo bastante injusto conmigo. Yo no critico a nadie en los diarios de rodaje excepto a mí mismo por no conseguir evitar la actual situación. En la introducción a la nueva publicación de los diarios explicaba, claramente, que los publicaría tal y como los escribí en su momento, contando mi verdad, e invitaba a relatar su versión a quien quisiera. Creo que cada uno tiene su punto de vista al respecto y no se tienen por qué censurar aunque no los comparta. Si te fijas, no he terminado de publicar todos los días de rodaje porque es un tema que me cansa, y eso que lo único que tengo que hacer es copiar y pegar el texto del día de turno, subir las fotos y crear el nuevo post con la etiqueta correspondiente. Pero lo cierto es que me duele profundamente recordar algunas cosas.
Que el blog lo lean tres personas ya es para mí una satisfacción, pero no te confundas, tengo más amigos que me soportan.