






Esta escena, en el guión original, la planteé para rodarla en la planta de ropa interior femenina de unos grandes almacenes, pero, tras varios intentos de conseguir permisos para rodar en El corte inglés, desistimos de grabarla en su contexto original. Así pues buscamos un enclave parecido o cuanto menos que se adaptara a las necesidades del guión. Tomás y yo pensamos en un edificio que hay en la Universidad Politécnica que posee algo así como un patio de luz en el centro, con unos pasillos y pasarelas en sus lados con un acceso traducido como una cuesta bastante larga y ancha. No era lo que queríamos, pero ante la negativa de “la herida británica”, era lo más interesante que encontramos.
Quedamos después de comer para rodar. Pepe se encargó de pedir los permisos pertinentes para que los de seguridad no nos interrumpieran más de la cuenta o nos echaran a patadas.
En el set no había mucho que preparar, y la escena era sencilla, así que nos pusimos manos a la obra en un tiempo récord.
Mientras rodábamos se nos acercó un vigilante de seguridad bajito y con coleta que nos pidió, como no, el permiso. Se lo dimos y nos dijo que estaba caducado ¡una semana!. Parece ser que la secretaria de la televisión del politécnico se confundió de fecha. Ya teníamos el lío hecho. Tuvimos que parar de rodar y esperar que el vigilante llamara a su superior, su superior a su superior, etcétera, etcétera, etcétera; hasta llegar a alguien que les pudiera confirmar que, efectivamente, teníamos permiso. Al final todo se solucionó y pudimos seguir rodando. Esta vez el vigilante de seguridad hizo su trabajo tal y como debía y, todo hay que decirlo, nos trató de forma educada e incluso nos pidió disculpas tras la espera. Parece que, efectivamente, no todos los vigilantes de seguridad son iguales.
Continuamos rodando. Al final terminamos más pronto de lo que creíamos y nos marchamos contentos.
Espero que todos los días de rodaje que quedan sean como este. Lo del día pasado no parece que nos haya afectado.
Este día fue el último que pude disfrutar al cien por cien del placer que conlleva rodar tu película. Como escribí en su momento en la última frase del día de rodaje, pensaba que lo que pasó la sesión anterior fue una mala pasada que no tenía mucha importancia. Lo cierto es que no podía estar más equivocado.
Fotografías de Raquel García Ruiz.



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