Rubén y yo íbamos a Murcia a ver un concierto de nuestros amigos Los Retrovisores que, junto con los Acapulco Riders Band, hacían de teloneros de ¡¡The Fleshtones!!. Para quien no lo sepa, The Fleshtones son un grupo neoyorkino de garage (en inglés) que nació a mitad de la década de los setenta. La verdad es que cuando me dijeron que actuaban en la sala 12 y medio de Murcia junto con mis amigos Retrovisores pensé que estaría bien verlos como una anécdota más de asistencia a conciertos de viejas bandas, y de paso pasar una buena noche en compañía de buena gente. Lo cierto es que no podía estar más equivocado porque, sinceramente, asistí al mejor concierto que he visto desde 1999, cuando vi a backyard babies en Madrid.
Resulta que Rubén y yo no sabíamos muy bien por donde paraba la sala de conciertos, así que, como no, nos perdimos. Rubén llamó a Mazón (bajista de Los Retrovisores) para que nos explicara como llegar. Nos dijo que estaban cenando con The Fleshtones en un restaurante chino y nos explicó como llegar. Lamentablemente nos perdimos un par de veces más hasta que encontramos el restaurante. Cuando entramos vimos a los Acapulco y Los Retrovisores, pero ni rastro de la banda neoyorkina. Nos dijeron que se acababan de ir a la sala. “Mierda”, nuestra oportunidad para conocer a The Fleshtones tirada por la borda. En esos momentos pensé que no pasaría un día más sin tener un GPS (a día de hoy aun no lo he comprado).
En fin, nos fuimos para la sala y estuvimos todos un rato hablando en la puerta hasta que nos decidimos a entrar. La entrada nos costó quince miserables euros, un precio de risa para un concierto de tres bandas. Acompañé a Los Retrovisores al backstage y bebimos cerveza y hablamos de música. Por la puerta entró un tipo de cierta edad con ropa y pelo de rocker y una botella de vino. Se puso en la mesa e intentó descorcharla. Lo cierto es que partió el descorchador. Se marchó de allí riendo. Alguien me dijo que era el bajista de The Fleshtones. Poco después apareció otro tipo, algo más mayor que el anterior, con una cara y pelo que me recordaba, ciertamente, a Tim Robbins; llevaba una camiseta verde con dibujos de elefantes rosas. Cogió una botella de Jack Daniel´s y se preparó un golpe mientras hablaba, en inglés, con Jose (cantante y gitarra de Los Retrovisores). Al poco tiempo entró otro tipo más con una gorrita plateada y una guitarra en la mano. ¡¡Eran los putos Fleshtones!!.
Oímos qué había comenzado en concierto de Acapulco Riders Band, así que bajamos a verlos. Conocía la banda de oídas pero nunca había escuchado nada de ellos. Son una interesante banda de surf instrumental a tener en cuenta. Sus temas son muy simpáticos y tienen un directo muy bueno. Cuando terminaron recogieron sus instrumentos y Los Retrovisores se prepararon para su actuación. Me declaro el fan numero uno de este grupo, y no porque sea amigo de ellos, sino porque son una muy buena banda de rock and roll, algo que no abunda mucho hoy día. Mientras tocaban “Run out” a Jesús (guitarrista) se le acoplaba la guitarra, así que, como buen punki, dejó de tocar a mitad de canción y cambió de guitarra, con tan mala suerte que se le rompió una cuerda. Aun así terminó el concierto con cuatro cuerdas en la guitarra. ¡¡Muy grande!!
Terminaron Los Retrovisores y comenzaron a preparar el escenario para la entrada de la banda de garage (en inglés). Estaba hablando con norecuerdoquién cuando salieron al escenario esos tipos de algo más de mediana edad que se pasaron antes por el backstage. Comenzaron tranquilamente, sin prisas. Conforme pasaban las canciones se iban moviendo más, el guitarrista se subía a una vieja caja de amplificador y saltaba mientras tocaba la guitarra. El bajista no paraba de moverse de un lado a otro, el batería tocaba de forma muy enérgica y el cantante se movía como si tuviera el cuerpo lleno de pulgas, a lo Bruce Campbell en Evil dead. En un momento determinado el guitarrista bajó del escenario y se metió entre el público tocando la guitarra. El cantante hizo lo mismo, seguido por el bajista. Volvieron al escenario y el bajista y el guitarrista se pegaron y comenzaron a tocar los dos instrumentos entre los dos, es decir, el guitarrista tocaba con una mano la guitarra y con la otra el mástil del bajo, y el bajista con una mano el bajo y con la otra el mástil de la guitarra; de esta forma se movieron de un lado a otro sin parar. ¡Increíble!. El guitarrista y el bajista se pusieron en posición de toreros, con una rodilla en el suelo y el cantante se subió encima de los dos para, seguidamente, saltar al suelo. Después el guitarrista cogió a Vero (batería de Los Retrovisores) y le dio su guitarra para que tocara. Lo mismo hicieron el bajista y el cantante con otras dos chicas del público. Mientras las chicas tocaban como podían, los tres componentes del grupo bajaron del escenario y se fueron a beber un golpe a la barra. El batería tocaba un ritmo continuo mientras sonaban los demás instrumentos de una forma curiosa. Le dije a Rubén (cantante de los difuntos Locos del mástil) que cogiera un micro y se pusiera a cantar cualquier cosa, pero no se atrevió, una pena. Volvieron los tres al escenario, despidieron a las chicas y tocaron otro par de temas mientras brincaban y se movían de allá para acá. Tras esto el guitarrista y el bajista volvieron a bajar del escenario y, cruzando por en medio de todo el público, se subieron a la barra del bar y tocaron desde allí. Al mismo tiempo, el batería se puso de pie y tocó de forma más agresiva. El cantante cogió dos baquetas y se puso a tocar con él. Así estuvieron un rato hasta que el guitarrista y el bajista volvieron al escenario. Tocaron un tema moviéndose de un lado a otro hasta que el batería cogió un bombo y bajó del escenario tocándolo junto con el cantante. Se pasearon por todo el recinto y subieron otra vez al escenario, dieron las gracias y se marcharon. Como es tradición en las bandas de rock volvieron y tocaron cuatro temas más. El último lo hicieron en el centro de la sala con todo el público alucinado. Después del concierto estuvimos con ellos un buen rato en el backstage, les dí las gracias por ese gran concierto y nos dimos la mano. Todos nos fuimos de allí con una sonrisa de oreja a oreja y pensando que los Fleshtones son una gran banda.
La parte negativa fue que a mitad del concierto de los neoyorkinos apareció un segurata gilipollas que se creía que podía tratar a la gente como si fuera escoria. Menos mal que Pascual le demostró que estaba muy equivocado. Un pequeño acontecimiento desagradable que no consiguió enturbiar nuestro maravilloso recuerdo.
THE FLESHTONES














LOS RETROVISORES















ACAPULCO RIDERS BAND






2 comentarios:
Visente!! ya veo que no pierdes el tiempo. Tiene buena pinta todo esto. Aquí tampoco nos quejamos. Como fue lo de los ajos en clase? Nos han puesto a parir ya o qué? Y ponce??? Ya me dirás.
Hola, soy Elisa de Valencia. Ese finde fui Murcia al SOS 4.8.
El caso e s q el dia q llegamos me llevaron a un concierto en una sala...yo pense...cn la de conciertos q voy a ver este finde...y menos mal!!
La sala era el 12 y medio, ya estuve alli en otra ocasion de fiesta...no conocia a los grupos q tocaban...pero fue uno de los conciertos mas divertidos en los q he estado!! la mejor musica del fin de semana!! PURA ENERGIA venida de una banda de viejunos q me dejaron boquiabierta! VIVA THE FLESHTONES!!
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