Es curioso, escribí el primer borrador de un guión para un nuevo largometraje; invertí alrededor de seis meses y cuando lo releí para corregirlo y tener una idea global de la futura película, resulta que me pareció una de las mayores mierdas que he escrito, ¿por qué?; pues no lo sé muy bien. Si que puedo decir que este dos mil ocho ha sido, o mejor dicho, está siendo muy extraño.
Son muchos acontecimientos los que he tenido que digerir en un periodo corto de tiempo. Tal vez esto haya influido a la hora de autocriticar mi trabajo. La vida de los cangrejos, así se titula el guión de mi nuevo proyecto de largometraje, o al menos, intento de nueva película, la he tenido medio estancada desde más o menos junio, o tal vez julio, no lo sé muy bien porque tengo un problema de asociación temporal. El caso es que desde ese mes no he sido capaz de reescribir ni una sola puta línea del guión; oh, perdón, del segundo borrador. Si lo pensáis en todo ese tiempo ni siquiera he actualizado el blog.
Lo curioso del caso es que me he dado cuenta de que mi cabeza no ha dejado ni un solo segundo de meterse en el mundo de los jodidos Cangrejos. Durante todo este tiempo esos personajes se han convertido en mis amigos. ¡Hostia puta!, estoy leyendo lo que escribo y me parece de locos, me doy miedo, pero es la verdad.
Bueno, lo cierto es que he estado leyendo libros sobre guión, creación de personajes y todo eso; muy interesantes, por cierto; pero, ¿ni una sola puta línea de guión?; ¿qué coño me pasa?. Tengo los personajes bien diseñados, ya he conseguido hacerlos míos; con el primer borrador he sentado ciertas bases y pautas; hasta he creado un mundo de esos que tanto me gustan con referencias a series y películas que no conoce ni dios; pero sigo con la sensación de que le falta algo al conjunto, ¿qué?; una pregunta muy corta, pero que difícil me resulta contestarla.
El primer borrador no se lo he pasado a nadie para que lo lea porque no creo que esté en condiciones para ser criticado. Esto es algo inusual en mí porque, normalmente, cuando escribo un primer borrador se lo paso para que lo lean la gente a la que respeto y conozco bien y, por supuesto, sé que serán críticos; pero... me da miedo que lo lean. El otro día le conté la historia, prácticamente completa, a Fernando, me dijo que era buena y yo, mientras se la relataba verbalmente, me estaba dando cuenta de que ciertamente es interesante, pero sigo sin conseguir escribir.
viernes 22 de agosto de 2008
¡Lewis Trondheim tiene más razón que un santo!
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