









Quedamos a las quince treinta horas en la casa de Pepe para ir todos juntos a la casa de los tíos de Guille en Benetuser a rodar las tres secuencias de Vanesa y Richi. Ni Tomás ni yo caímos en coger el dvd con las declaraciones del alcalde que aparecen en televisión en una de las secuencias. Así que, cuando estábamos todos juntos, listos para irnos a Benetuser, caímos en la cuenta de que el dvd nos lo habíamos dejado olvidado en casa de Tomás. Siempre que vamos a rodar, nos llamamos y repasamos la lista de cosas que necesitamos, y eso es lo que hicimos por la mañana. El problema fue que ninguno de los dos apuntamos en la lista lo del dvd del alcalde. Eso es una de esas malas pasadas que a veces juega la mente.
Fuimos todos a la casa de Tomás por el dichoso dvd, y de ahí nos dirigimos directamente a Benetuser. Cuando llegamos a la casa de los tíos de Guille lo preparamos todo, iluminación, pértiga y micro, cámara y trípode. Cables por aquí, cables por allá. En la casa, con los focos apagados hacía un calor horrible, así que imaginaos lo que sudamos con los focos encendidos (quinientos vatios cada cacharrito de luz).
Decidimos rodar primero los dos planos secuencias y después la secuencia fragmentada en unos veinte planos. La grabación del primer plano secuencia fue rápida, comenzamos a rodarla alrededor de las dieciocho y media horas; la repetimos varias veces. El segundo plano secuencia fue mucho más complejo de rodar y su finalización se demoró en exceso por culpa de la caída de la cabeza de un foco. Aun no sabemos como se soltó de la anilla que la sostenía y cómo derritió una de las ruletas de plástico que la sujetaban. La cuestión es que ese percance nos demoró la grabación del plano secuencia cuatro veces más de lo que pensábamos. Tras unos pequeños problemas con algún foco más conseguimos rodar la secuencia. Sinceramente espero que la gente sepa apreciar la increíble interpretación de Pablo Diaz del Río (Richi) en este segundo plano secuencia, porque mientras la rodábamos todos nos aguantábamos la risa, Yo me fui al pasillo porque no podía aguantar la risa cada vez que Pablo decía sus frases. La secuencia que rodamos al final era la más compleja porque estaba fragmentada en muchos planos. Nos vimos obligados a rodar con trípo por el espacio que teníamos para poner la cámara. Cuando nos quedaban tres planos, a Tomás le dio un golpe la espalda y estuvo unos minutos que no se podía mover, así que rodé yo los planos que quedaban.
Al final nos fuimos de allí a las doce y cuarenta horas aproximadamente. Creo que antes de irnos dejamos la casa como la encontramos. Damos las gracias a los tíos de Gille por aguantarnos hasta esas horas.
Este día fue sumamente agotador, aunque ahora me doy cuenta de que fue uno de los días más ágiles de todo el rodaje: tres secuencias, dos de ellas planos secuencia, un solo escenario, dos personajes y casi no se mueven del sofá; al menos Pablo. Los tíos de Guille tienen una niña pequeña y, en uno de los planos secuencia, si se presta atención, se le escucha reír.
Lo del foco fue, básicamente, que se montó mal. Se rompió la bombilla y se derritió una de las ruletas para apretar la cabeza del foco, esto hizo que se cayera al suelo. En fin, esas cosas pasan. Sólo lo sentí porque los focos eran de Pepe y no quería que se estropearan; cuando te dejan algo tienes que cuidarlo más que tus propias cosas.
Este día lo recordaré por muchas cosas agradables, pero también porque estábamos la gente justa en el set, mientras que en la mayoría de días posteriores sobraba personal.
Fotografías de Raquel García Ruiz y Vicente Navarro López.


