lunes 30 de junio de 2008

06/06/07 HOUSE II






Hoy me han tocado los cojones por dos razones. La primera es porque cierta persona del equipo técnico ha ido a la hora de comer, ha comido y se ha largado; ¿qué coño se piensa?, ¿que esto es un puto comedor de los servicios sociales o qué?. Que alguien vaya al set a comer y se largue me parece bastante vergonzoso. ¿Tal vez no tenga dónde comer y busca caridad?. La otra razón es que ya me estoy oliendo la razón por la que Tomás me ha comentado varias veces que necesitamos a Cárol los días que rodemos en mi pueblo. Me da la impresión de que Cárol quiere venir de vacaciones pagadas con su novia. No sé, espero equivocarme, pero hoy me han dado a entender eso.
Míguel, el productor, me dijo que sólo gastáramos dinero en la gente del equipo, y que si se acoplaba alguien que se pagara sus cosas. Yo, personalmente, con la experiencia de los días que llevamos ya rodados, prefiero que la gente que no es del equipo no esté en el set, más que nada porque molestan. Ya somos mucha gente y no necesitamos más, porque creo que somos demasiados.
El día ha sido un desastre, no hemos rodado todo lo que teníamos planeado y hemos perdido mucho tiempo hablando y haciendo los payasos. Si a todo eso sumamos el tiempo de espera para pillar audio limpio y el calor sofocante al que hemos sido expuestos en el salón asfixiante y opresor de la casa de Tomás, todo se traduce en uno de los peores días de rodaje que he vivido hasta ahora.


La verdad es que no iba muy mal desencaminado con respecto al asunto Almoradí-Cárol-Tomás.

Fotografías de Raquel García Ruiz.

05/06/07 HOUSE

















Estuvimos, durante mucho tiempo, buscando un piso para rodar todas las escenas del secuestro. Primero encontramos el de la abuela y la tía de Guille, pero entre que a las mujeres no les hacía mucha gracia y e íbamos a ocupar su espacio a todas horas durante cuatro días, era más razonable buscar una alternativa. El piso en el que más fácil podíamos rodar era en el que viven Tomás y Cárol, siempre y cuando sus otros compañeros de piso estuvieran de acuerdo. Pues bien, parece que justo los cuatro días de rodaje los otros dos compañeros se van a no sé dónde. Por tanto elegimos ese piso (realmente no nos quedaban más narices) para rodar todas las escenas de los tres protagonistas y el secuestrado.
Cuando llegamos al piso, a las 15:30 horas aproximadamente, Diego y yo hablamos de los viejos tiempos, cuando Tomás rodó Ávitax en ese mismo piso y nos conocimos. Unos cuantos años después volvemos a rodar con Diego en el mismo sitio, pero esta vez un largometraje.
Como la mayoría de las escenas estaban planteadas para rodar en el salón, lo primero que debíamos hacer era tapar la enorme cristalera que hay en uno de los laterales. Pensaréis que con bajar la persiana sobraba, ¿verdad?. Pues eso hubiera estado bien si tuviera persiana. Sólo habían unas feas cortinas verdes que tapaban poco. El por qué había que tapar la enorme ventana es muy sencillo de explicar. Veréis, si tapábamos la cristalera nos ahorrábamos el problema del racord de luz y, puesto que los secuestradores pretender pasar inadvertidos, lo normal es que tengan todas la persianas bajada para no levantas sospechas.
Claqueta Veloz y yo fuimos a unos de esos grandes almacenes de material de bricomanía a comprar unas telas opacas para poner en la cristalera. Estando allí vimos unos enormes rollos de telas gruesas de colores, la negra era perfecta para colgarla en la enorme ventana, y el precio estaba tirado, un euro con diez cada metro cuadrado. No nos lo pensamos dos veces. Tardamos un rato en encontrar a la encargada de cortar las telas, cuando la encontramos le dijimos que queríamos veinte metros de esa tela negra, así podíamos ponerla doble o triple para no dar opción a que traspasara la luz del sol. La encargada nos dijo que tardaría unos veinte minutos en prepararnos la tela, así que decidimos darnos una vuelta por los grandes almacenes. Recordé que necesitaríamos cinta americana porque nos quedaba muy poca, así que cogí tres paquetes (nunca hay que rodar sin cinta americana, nunca, jamás en la vida, aunque no lo creáis os puede salvar el culo en más de una ocasión).
Pasaron esos veinte minutos y volvimos a la sección de telas. La chica seguía cortando sin parar, le estaba costando más de lo que pensaba. Esperamos unos minutos hasta que terminó de cortar, la plegó, metió en una enorme bolsa y nos la dio junto con una factura por valor de ¡doscientos cincuenta euros!. ¿Cómo? A Pedro y a mí se nos quedó cara de poker. Pero si ponía que el precio del metro cuadrado era de uno con diez . O no sabíamos multiplicar o es que el precio que veíamos no correspondía. Más bien fue lo segundo. Nos dimos cuenta que el precio correspondía a unas telas que habían en otro sitio tan finas como el papel de arroz para fumar. Le dimos las gracias a la encargada y nos adentramos en lo más profundo del almacén. Pedro y yo le dimos vueltas al asunto durante un rato a ver qué hacíamos con la tela, hasta que decidimos dejarla, muy discretamente, en una estantería junto a las máquinas caladoras de última generación. Nos dimos media vuelta y nos pusimos en la cola de una de las cajas para pagar la cinta americana. Mientras esperábamos sólo queríamos una cosa: salir de allí lo antes posible y no volver más en nuestras vidas. Nos cobró la cinta americana la simpática cajera y nos largamos de allí cagando leches. Cuando llegamos al piso y explicamos el por qué no habíamos llevado ninguna tela todo el mundo rió. El problema es que seguíamos teniendo el mismo problema. La gran ventana seguía sin tapar.
Al final pensamos qué lo más económico era utilizar la cinta americana para pegar cartones y papel de periódico en los cristales a ver si así conseguíamos frenar la entrada de luz. Pusimos de todo lo que encontramos, periódicos, revistas, lienzos, telas, etcétera, etcétera, etcétera. Al final, de una forma u otra, la cristalera estaba precintada. Ya era hora de rodar.
La forma en que debíamos rodar este día y los demás era muy compleja. La mayoría de las escenas las teníamos que rodar fraccionadas por horas concretas del día porque algunos de los actores sólo podían actuar unas horas concretas del día por temas de trabajo o compromisos varios. Una putada. Así que comenzamos rodando una de las escenas para dejarla a mitad y comenzar otra para dejarla, como la anterior a mitad.
Tardamos mucho en colocar la iluminación en condiciones. Puesto que el salón es largo y estrecho, los tiros de cámara estaban muy limitados. Esto me preocupa especialmente porque hay varios días en los que tenemos que rodar una escena en unos planos concretos que no sé si tendremos que cambiar.
Bien, cuando llegó el momento de rodar los primeros planos nos dimos cuenta qué, al estar en un primer piso, el micro de la pértiga registraba las voces, motos y coches que se oían en la calle. Esto ralentizó mucho la grabación de los planos.
La maquilladora vino por la tarde para hacerle un moratón a Alberto en el ojo derecho. Cuando me dijo que se lo había terminado lo vi y le dije que era demasiado rojo, parece que no le sentó muy bien el comentario, así que pasé del tema y rodamos con un moratón rojo.
En fin, hemos rodado lo que hemos podido y aun nos queda lo peor.


Este fue el primer día que me comentó Tomás que necesitábamos a alguien que llevara la cámara los días que íbamos a rodar en mi pueblo. Yo le dije que contaba con Cárol, y la conversación terminó ahí, aunque los días siguientes continuaría de forma bastante curiosa.
El piso no me gustó en su momento y, hoy por hoy, cada vez que veo las escenas, me gusta menos, pero no había otro mejor. Mi idea cuando escribí esas escenas era rodar en un piso vacío, en un salón en el que sólo hubieran un par de sillas o como mucho tres, y una triste mesa de playa, esto no pudo ser como yo quería así que, como muchas de las escenas de la película, rodamos dónde pudimos o nos dejaron.
Este día fue el comienzo de uno pequeño infierno personal que iba subiendo grados cada día que pasaba.

Fotografías de Raquel García Ruiz y Vicente Navarro López.

martes 10 de junio de 2008

EL CAPITÁN JACK


Uno de tantos personajes que nacieron un buen día de mi mente y nunca he terminado de definirlo. Esta ilustración es la última que he realizado del exlorador galáctico. Han habido muchas transformaciones físicas en el personaje y diseños muy diferentes a lo largo de los años. La idea desde un principio era para una serie de animación. A ver si algún día tengo tiempo y me pongo a trabajar en el proyecto.

jueves 5 de junio de 2008

"It will last forever" del 15 al 17 de Mayo
























Fotografías de Juan Cativa.


Desde estas navidades pasadas estábamos hablando de hacer un videoclip con Shane. En nuestro fugaz encuentro en la proyección de Efecto Coyote en Madrid, por cortesía de Miguel Ángel Latorre, conocí al ya mencionado, manager de Shane, al batería (Fernando) y a uno de los guitarristas (Javi). Desde que hablamos Miguel Ángel y yo de proyectar la película en una cervecería irlandesa de la capital hemos seguido manteniendo el contacto y, ciertamente, ha nacido una amistad que va en aumento. Yo les propuse este verano, cuando les comuniqué que habíamos cogido una canción de Shane para la banda sonora de Efecto Coyote, hacerles un videoclip. La idea les pareció interesante y me dijeron que ya hablaríamos. Parece que cuando vieron Efecto Coyote se convencieron al ciento por ciento y dieron el paso hacia la materialización del videoclip. Miguel Ángel me llamó un día, ya en el dos mil ocho, y me comentó que el grupo quería hacer un videoclip, que les daba igual la canción pero querían hacer uno. Me propuso elegir la canción, yo le dije que no, porque es una carga muy fuerte para mí; el grupo, considero que, es el que tiene que tener la última palabra, y el que debe elegir a qué canción se le ponen imágenes. Eligieron “It will last forever”, bonita elección. Un tema con cierto aire melancólico y que te llega al alma si estás pasando una época de marcada sensibilidad. Lo primero que hice fue decirle a Fernando qué canción había elegido el grupo, puesto que tenía, y sigue teniendo, mi disco de Shane, no le fue difícil escuchar la canción. Una semana y media más tarde me mandó, vía red, un escrito con un borrador de la historia. Me puse a trabajar en el guión técnico, luego lo hablamos y modificamos juntos, etcétera, etcétera, etcétera.
Quedamos en una fecha, en marzo si mal no recuerdo, para rodar el vídeo, pero, como resulta muy complejo movilizar a tanta gente, pues se tuvo que cancelar. No pasa nada, les dije. Hay tiempo, añadí.
Tras barajar varias fechas quedamos en un puente que sólo se celebraba en Madrid poryoqueséqué. Los días eran del quince al diecisiete o dieciocho de mayo. La idea era rodarlo en el Hondo en Dolores (Alicante), porque tiene pinta de desierto y da mucho juego visual y, estéticamente, queda muy vistoso. Les mandé fotos del lugar y les encantaron. Ya estaba en marcha la preproducción. Miguel Ángel miró de alquilar algún coche antiguo y vistoso para que saliera en el vídeo. Encontró un pequeño coche inglés de color amarillo y descapotable denoséquémarca (véanse las fotos) que era una maravilla. Conforme se iba acercando el día D, a Fernando y a mí nos preocupaba el tiempo. En Valencia llovía o estaba nublado los días previos al rodaje y en Alicante más de lo mismo. La verdad es que uno se alegra de que llueva por estos lares porque hace muchísima falta, pero por qué diablos tiene que llover o nublarse el cielo sólo y exclusivamente cuando decidimos rodar algo en exteriores. Esto es ya mala suerte. En fin, menos mal que teníamos Fernando y yo un plan B: si estaba nublado o llovía rodaríamos todo en la pista de tenis-futbito que tenía en su casa de campo. Lo de negarnos a rodar en el Hondo si estaba nublado o llovía no era un capricho nuestro, sino que, al contrario, iba a ser diametralmente imposible rodar con con lluvia porque la tierra se convertiría en un enorme barrizal movedizo a lo Indiana Jones (ahora que vuelve a estar de moda). Le trasmití, vía móvil, el plan B a Miguel Ángel y me dijo que como nosotros viéramos.
Llegó en día quince. Yo, tenía que ir a Alicante desde Valencia y ellos desde Madrid, yo llegué a la hora de comer, comí en casa de mi novia, en Elche, y quedé con Fernando para prepararlo todo para el día siguiente. El grupo nos iba a llamar cuando llegaran y comieran. Fernando y yo fuimos a La máquina visual a pedirle a Víctor unas cosas (gracias Víctor). Nos llamó Javi (guitarrista) para quedar en la puerta del hotel, de ahí iríamos a comprar el catering y luego a decidir dónde se rodaría al día siguiente el videoclip. Y así conocimos a Javi (cantante), Nicolás (guitarra), Manuel (bajo), Juan (groupi 1) y la novia de Manuel (groupi 2; que me perdone por no recordar su nombre); y yo me reencontré con Javi (guitarra) y Fernando (batería). Lo primero que les expliqué fue la situación meteorológica; Fernando había estado viendo el parte en varias webs y unas anunciaban lluvia, otras no, pero todas coincidían en que iba a estar nublado. Yo, personalmente no quería arriesgarme a rodar en el Hondo y que lloviera, por lo que ya he explicado antes, así que, al final, decidimos rodar directamente en la casa de campo de Fernando. Y así, compramos catering y nos fuimos todos al campo a que vieran el lugar donde rodaríamos el día siguiente. Les explicamos como iba a realizarse todo, dónde iba a ir cada cosa y todo eso. Después nos fuimos cada uno a su sitio, no sin antes quedar a las nueve de la mañana del día siguiente en el mismo sitio.
¡Uf! Tener que levantarse temprano es un horror para mí, pero hay que hacerlo si se quiere aprovechar el día entero. Llegué a la hora acordada a la casa de Fernando, pero allí no había nadie. Le llamé y me dijo que estaba esperando al grupo en el hotel (estos rockstars se hacen de rogar, a saber si no montaron la juerga padre el día anterior a base de zumo de piña y Peta Zetas de frutas). Bueno, como sabía por dónde tenían que pasar, y hay una gasolinera en el camino, decidí ir a lavar el coche y así hacer tiempo. Cuando lo estaba lavando los vi pasar de largo, iban con el dueño del flamante coche descapotable inglés de color amarillo, en el deportivo sesentero siguiendo a Fernando que iba en su inseparable C15. Pararon en el arcén. Yo fui en mi coche y paré. Resulta que habían perdido de vista la furgoneta blanca del grupo. Bueno, estás son las cosas que siempre pasan cunado un coche sigue a otro, y otro a otro, y otro a otro. Al final llegamos todos sanos y enteros a la casa de campo. Nos pusimos manos a la obra.
Lo primero que íbamos a rodar eran los planos del coche, porque así el alquiler no se les disparaba. Nos fuimos por varias calles de la urbanización a rodar. El que debía conducir era el cantante, puesto que es el protagonista del videoclip. Pues bien, digamos que eso de “conducir” un coche antiguo le costó más de la cuenta. El dueño del coche, Joaquín, un hombre de admirable paciencia , lo pasó, al principio muy mal (por razones que no puedo contar por petición suya), y luego muy bien, hasta el punto de decir él eso de “acción” y por unos momentos quitarme mi trabajo. En fin, tardamos más de la cuenta en rodar esos dichosos planos con el coche, pero al final los rodamos. Mi intención era rodar todo el videoclip en un día, pero con el contratiempo de “conducción de Javi” ya tenía claro que habría que rodarlo en dos días.
Puesto que el guión técnico estaba escrito para ser rodado en el Hondo, habían algunos planos que tuvimos que añadir e improvisar, y otros que adaptar. No hubo problema. Paramos sobre la una y media para comer y continuar rodando. Comimos unos bocatas y charlamos un rato sobre la televisión basura y toda esa mierda. Ahí me di cuenta de lo ignorante que soy respecto a esos temas.
Comenzamos, otra vez, a rodar. Esta vez, al grupo tocando. Juan se estaba tomando muy en serio lo de ser script, y encajó con gracia mis continuos llamamientos como script girl (consiguió pasar la prueba de fuego). El balance del primer día fue que pasamos un día de rodaje muy agradable y el cielo estaba nublado, luego no, luego sí, luego otra vez no, racord de luz a tope. La nota sorpresa de este primer día vino a cargo de Miguel Ángel Latorre, que no fue con el grupo porque les dijo que le era imposible, pero apareció por sorpresa por la mañana mientras rodábamos los últimos planos del coche. Todos se alegraron un montón, incluido yo que, aunque sabía que iría (Fernando y yo eramos sus compinches), me alegré enormemente de volver a verlo, porque es un tío cojonudo.
El segundo día de rodaje, sábado, quedamos a las nueve de la mañana en el mismo sitio, el día antes Miguel Ángel y yo les dijimos al grupo que debían ser puntuales. Que ya estaba bien de fiestas de zumo de piña y Peta zetas. Yo, llegué el primero, pero tres minutos después llegaron los demás. Lo preparamos todo y nos pusimos a rodar. Ahora nublado, ahora no, ahora cielo encapotado, ahora sol abrasador, otra vez racord de luz. Ante eso no podíamos hacer nada, porque el videoclip teníamos que rodarlo sin falta durante esos días. Fernando experimentó un poco con la cámara. Hizo varios planos que no estaban el el guión técnico y grabamos con éxito los experimentos que habíamos pensado durante la preproducción. Terminamos de rodar los planos sobre la una y media del mediodía. Recogimos y se puso a llover sin parar. Menos mal que no fuimos al Hondo. Conseguimos rodar todos los planos y nos fuimos a comer a un restaurante. Les gustó el arroz y costra. Yo comí arroz con marisco porque no como carne. Después postre, mi adorada tortada, que también les gustó y, tras la comilona, estuvimos charlando del ateísmo, los zombis, Depeche Mode y para qué sirve Internet, es decir, para descargarse porno. Así hasta las cinco de la tarde que volvimos a la casa de campo de Fernando para recoger los coches, los trastos e irse cada uno a su sitio para prepararse para el concierto que daba Shane por la noche en una cervecería irlandesa de Orihuela Costa.
Quedé con Fernando en mi casa a las diez o diez y cuarto de la noche puesto que pillaba de camino. Quedé, a la misma hora, con otros amigos que querían venir al concierto (Benjamín, Paloma, Vanessa y Fede). Raquel y yo estábamos esperándolos en su casa de campo, muy cerca de la mía. Llegaron todos y nos pusimos en marcha. Si bien era cierto que no sabíamos dónde estaba el lugar exacto del concierto, al final lo encontramos. Llegamos cuando el concierto ya había empezado, pero conseguimos llegar. Miguel Ángel no pudo ir porque se le hizo muy tarde por Elda, o un sitio así, buscando conciertos para hacer una minigira este verano por Alicante. Una pena. No nos pudimos despedir en condiciones. Pero bueno, ya nos veremos.
El concierto fue la bomba. Algo que nos impresionó mucho a Fernando y a mí fue qué hicieran tres actos o partes de unos cuarenta y cinco minutos cada una. Una auténtica pasada. A eso le llamo yo profesionalidad. En un momento del concierto, el grupo nos dedicó, a Fernando y a mí, la canción del videoclip, eso fue algo que nos emocionó especialmente a los dos, muchas gracias tíos. En otro momento de concierto, Javi hizo lo que habíamos hablado por la tarde, que yo le dedicara a mi novia una canción, pero, afortunadamente, yo no la cantaba. Javi dijo eso de esta canción se la dedica Vicente a Raquel, y se pusieron a tocarla. Las ShaneFans sacaron a mi novia al escenario y el cantante le cantó la canción mientras se arrodillaba y besaba su mano. Todo un gesto romántico pero a la vez con ciertos tintes de sofoco por parte de Raquel. Nos lo pasamos muy bien en el concierto. Os recomiendo a todos que, si tenéis la oportunidad, vayáis a verlos porque no os arrepentiréis.
Después del concierto charlamos un poco y nos despedimos. En las despedidas sé si he conectado con alguien cuando siento cierta melancolía, y con estos tíos lo sentí.
Ahora estamos montando el videoclip y no está quedando nada mal. Estoy deseando que lo terminemos para que lo vean a ver qué les parece.













































Fotografías de Miguel Ángel Latorre, Benjamín Ibáñez y Vicente Navarro López.


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"Que cada uno ponga su granito de arena para destruir el mundo"
"De mayor quiero ser como Tom Selleck"
"¿Quién dijo qué?"
"..."
"Cuanto más lo pienso, menos me interesa"
"Tengo un problema, no soporto los problemas"
"Jodiendo, jodido, ¡joder!"