Hoy todo ha sido más tranquilo: no estaba la cámara, Tomás tenía que terminar unos trabajos para la facultad, así que se ha encerrado en su habitación y yo he decidido tomarme las cosas con más calma a ver si puedo conseguir dormir alguna noche. La cámara la hemos llevado Pepe y yo, y todo ha ido bien. Parece que el ambiente ha sido mucho más amigable que otros días; sin tensión y con la gente justa en el set. Ésto me ha dado que pensar; los días anteriores todo ha sido un infierno, pero en este cuarto día no ha habido ningún problema. Creo que una de las razones de peso es que no han estado presentes, o casi presentes, los antagonistas del rodaje. En fin, todo son comidas de cabeza que me hago yo mismo para no perder la costumbre de torturarme.
Hoy he vuelto a ponerme en la piel de uno de los personajes de la peli, pero esta vez no he tenido que ponerme el caluroso traje puesto que sólo teníamos que grabar un plano subjetivo y no se me veía.
He estado pensando en todas las causas por las que no hemos cumplido con el calendario de rodaje durante estos días; la primera causa creo que es porque el piso está en una primera planta y esto ayuda a que el micro de la pértiga registre las voces de la gente y los ruidos de coches y motos que pasan por la calle, es una auténtica putada (nunca rodéis en un primero con sonido directo, nunca); la segunda razón es porque no estoy llevando bien eso de mantener a la gente centrada en rodar en vez de hacer fiesta, creo que tengo que pensar la forma correcta de tenerlos a todos distraídos con trabajos que tengan que ver con la película; la tercera razón se debe al jodido problema que he tenido con el asunto Cárol / novia / Tomás, ayer perdimos mucho tiempo para, al final, dar mi brazo a torcer; y la cuarta y última razón es que metidos en el salón, con los focos encendidos y las persianas bajadas pasamos un calor horrible y esto provoca que todos nos movamos más lentos. En fin, aún nos queda una escena por rodar y no sé si podremos grabarla.
Aquí ya comenzaba a darme cuenta de los dos mayores errores que cometí a la hora de plantearme este proyecto.
Fotografías de Raquel García Ruiz y Alberto Viñas.











