sábado 24 de enero de 2009

14/06/07 ME SIENTO TAN FELIZ QUE NO HAY PENAS EN MÍ















María, Raquel y yo hemos ido esta mañana a recoger a Ramón al Hotel Spa Villa de Catral. Como viene siendo tradición, esta noche pasada no he podido pegar ojo pensando en todo lo que nos esperaba hoy, así que esta mañana parecía un zombi de una película de Romero; esa creo que ha sido una de las razones por las que me he puesto mi fantástica camisa rosa, para darle un poco de vida a mi penosa existencia de muerto viviente.
Desde ayer tengo la sensación de que vamos a rodar otra película; actores nuevos, otras localizaciones; aunque me pese o no el equipo sigue siendo el mismo pero, puesto que alguno que otro (doy gracias) no ha podido acompañarnos en este periplo almoradidense, creo que es un alivio. Esta noche pasada he tenido mucho tiempo para pensar en todo y, debo decir que me preocupa sobremanera que en montaje no casen bien las escenas que vamos a rodar estos días con las que llevamos rodadas en Valencia y las que quedan. En fin, supongo que habrá que esperar a ver cómo queda todo.
Me costó mucho encontrar la casa adecuada para rodar las escenas de Don Emilio y compañía. Tras varios tanteos y visitas a casas, mi madre encontró la casa perfecta. A medio camino entre una modesta mansión y una casa enorme, justo lo que buscaba. La casa pertenece a una de las amigas de toda la vida de mi difunta tía Mayte, así que mi madre también la conoce desde hace mucho y tienen una sólida amistad. Charo, que así se llama la dueña, nos recibió con los brazos abiertos, me dijo que lo que necesitáramos lo pidiéramos sin vergüenza de ningún tipo. Encontrar la casa ideal que llevas en mente es complejo, pero aún lo es más que los dueños de dicha casa te la ofrezcan sin problemas; ya sabéis, meter a un equipo de rodaje en casa de uno es algo que se tiene que meditar mucho. Lo cierto es que tanto Charo como su marido nos han prestado la casa encantados. Eso sí, Charo me dijo que quería conocer a Ramón Langa. Bien, huelga decir que hoy me he sentido muy a gusto rodando allí, todo han sido comodidades y facilidades, y eso, aunque parezca poca cosa, es mucho para mi castigada mente.
Pensando en días atrás, recuerdo que Álex fue a mi casa a probarse el vestuario, de paso me hizo unas muestras de varios posibles acentos gallegos (su personaje tiene esa peculiaridad). Lo cierto es que no me gustó ninguna de las muestras, así que le dije que siguiera practicando y cuando llegara el día de su estreno como actor de reparto de Efecto Coyote ya veríamos lo que hacíamos. Hoy ha sido el día de su debut y he tomado la decisión de mantener el acento gallego en el personaje porque me ha encantado; Álex es un actor muy bueno, me alegro de haber contado con él para ese papel. Hoy también ha sido el primer día de una de las personas que más admiro del mundo, Paco Illán; un gran actor y un gran amigo. Admiro a esta persona por muchas razones, pero sobre todo por enseñarme a no tirar la toalla nunca; ante vientos y mareas el barco debe continuar a flote. A título personal debo decir que para mí es muy importante que salga en esta película, y estaba deseando que llegara el momento de su debut en ella.
Bien, hoy ha sido un día muy intenso de sentimientos agradables y descanso personal. Estoy escribiendo esto tan cansado que me cuesta levantar los dedos de las teclas, pero, aunque cansado, hoy soy feliz. El día de hoy a sido uno de los días más felices del rodaje, ¿se repetirá? Ah, que mañana toca soportar a los diablos. Bueno, la felicidad no dura mucho.


Ese día no escribí nada sobre una de las mayores pifias de la película: el maquillaje de Ramón Langa. Soy consciente de lo complejo que debe ser caracterizar a una persona como si fuera un anciano decrépito, pero de ahí a que más que un anciano parezca un extraño vampiro, no sé, no sé, no sé. Lo cierto es que en este tipo de trabajos, en los que todo el mundo trabaja gratis, no puedes pedirle peras al olmo. En fin, y así se grabó. Tal vez, pensando ahora en ello, ese maquillaje y todas las innumerables pifias que cometimos por culpa de la inexperiencia sean atractivos añadidos a la película. Ello no quita que Tomás y yo nos echáramos las manos a la cabeza cuando vimos en montaje cómo estaba Ramón. Hay ciertas cosas que cuesta digerir.

Fotografías de Raquel García Ruiz.

martes 20 de enero de 2009

FOTOGRAFÍAS DEL RODAJE DE LA CASA QUE SE CIERNE 20, 21 y 22 de NOVIEMBRE de 2008
































































































viernes 16 de enero de 2009

13/06/07 PARANOIA AGENT

Nunca negaré que de un grano de arena hago una montaña, como tampoco negaré que en algunos aspectos soy un insoportable paranoico, pero hay veces que, tras pasar por innumerables emociones fuertes uno está más sensible para con todo.
Raquel, Tomás y yo debíamos ir de Valencia al aeropuerto de Alicante a recoger Ramón Langa. Le pedí que llegara el día antes de comenzar a rodar porque así lo haríamos todo con más tiempo y, de paso, comería en mi casa el magnífico caldero de mi madre y el alioli de aquí el menda. Todo el plan era perfecto; un bonito día de relax antes de la tormenta cinematográfica. Bien, llegamos al aeropuerto con el suficiente tiempo como para dormir una siesta, eso sí, jodidamente hambrientos. Llevábamos un buen rato allí, esperando tras la cinta de “no pasar”, delante de la puerta por la que se supone que debía aparecer Ramón. Miro la hora y veo que ya han pasado varios minutos desde que llegó el momento en el que debería haber llegado el avión. Un sudor frío comenzó a recorrer mi frente y la espalda, la psicosis comenzaba a aflorar. ¿Y si nos hemos equivocado de salida? ¿Y si es por el otro lado? ¿Y si Ramón no ha podido coger el avión? ¿Y si...? Os podéis hacer una idea de todas las ideas absurdas que pasaron por mi cabeza en ese momento. Claro está que mi paranoia no tardo en contagiarse a Tomás primero y a Raquel después. Parecía como si nos hubiéramos comido LSD y tuviéramos un mal viaje. Pasaban los minutos y no aparecía nadie, Tomás sudaba, yo sudaba y Raquel intentaba tranquilizarme. Que sensación más desagradable, más horrenda. Tras unos minutos comenzó a aparecer gente, Tomás se había acercado al otro extremo del aeropuerto por donde también salía gente; ya sabéis, por si las moscas. No veía a Ramón. Vi a lo lejos a un hombre que se le parecía, pero cuando se acercó no era él. Los nervios ya no los aguantaba más, Tomás apareció y me dijo que no lo había visto. Joder, joder, joder. Parecía que la gente ya había salido del avión, pero, segundos después apareció Ramón. Por una vez en mi vida di gracias a Dios. Nos saludamos efusivamente y fuimos rumbo a casa de mis padres. Nos pegamos una comilona increíble y no paramos de charlar sobre esto y lo otro. Mi madre, al principio, estaba muy nerviosa por si la comida le salía mal (ya sabéis de donde he heredado la paranoia), pero lo cierto es que le salió insuperable.
Ramón me comentó que había llevado un día muy ajetreado y quería irse pronto al hotel a descansar, no sin antes irnos un rato a una cafetería a tomarnos algo. Mi madre llamó a mi tía para que conociera a Ramón, las dos estaban encantadísimas. Nos tomamos unos gin tonics y fuimos a llevar a Ramón al hotel.
Hacia el final de la tarde Tomás y yo fuimos a Alicante a recoger a María Caudevilla que venía de Madrid en tren. Para nuestra tranquilidad, mi paranoia no afloró porque el tren llegó enseguida y conocimos personalmente a María (hasta la fecha sólo la conocíamos vía Internet y teléfono). Los tres nos fuimos a cenar a una pizzería (todos los que me conocen saben lo mucho que me gustan esos malditos inventos italianos con masa, queso, tomate y todo lo que quieras ponerle por encima). En fin, la cena fue muy agradable y volvimos a Almoradí a descansar porque al día siguiente nos esperaba un día muy duro.


Este fue uno de los pocos días de rodaje en el que no rodamos nada. Creí conveniente en su momento escribir la experiencia paranoica para que me sirviera de terapia, o algo así, e intentar no hacer una montaña de un grano de arena. Ahora creo que yo soy así y así seguiré, como dice Alaska en la canción.

miércoles 14 de enero de 2009

"POR NADA" NUEVE

Éste es el último videoclip que he realizado; espero que os guste:


"POR NADA" NUEVE from autorimaginario on Vimeo.

LA FURGONETA ROJA presenta un videoclip de NUEVE:

"POR NADA"

con ÁLBER VIGAR, NIEVES SORIA, ALEJANDRO PORTAZ, PEPE CABRERA, MARTA TARAZONA, MAYTE MIRA, JESÚS MANZANO, NACHO PASCUAL y LIVIU.

catering MIREIA NAVAZA,
foto fija MARTA TARAZONA y RAQUEL GARCÍA,
cámara ALEJANDRO PORTAZ,
iluminación PEPE CABRERA,
montaje VICENTE NAVARRO y FERNANDO ANTÓN,
producción ejecutiva JESÚS MANZANO,
guión VICENTE NAVARRO y FERNANDO ANTÓN,
dirigido por VICENTE NAVARRO LÓPEZ.

sábado 10 de enero de 2009

12/06/07 CUANDO EL DESTINO NOS ALCANZA


















Hoy se ha alimentado, una vez más, mi desilusión. Hay momentos en este arduo trabajo, o mejor dicho, de está jodida pasión por hacer cine, en los que preferiría estar solo en un puto desierto antes que ponerme detrás de la cámara. Pero por suerte o desgracia, según se mire, esos momentos se volatilizan como los buenos momentos, quedándome la maldición de continuar un proyecto que aún es el más grande de mi vida. Sí, esto es mi veneno, pero también mi pasión.
Muy temprano hemos ido a la Albufera a rodar una de mis escenas favoritas de la película; séis de la mañana, Marco nos guió (él fue quien encontró el magnifico sitio hace ya meses -recuerdas las acelgas, que buenas estaban). Viene siendo algo habitual en mí que no consiga pegar ojo la noche anterior a un rodaje; pienso en las cosas que pueden pasar e intentar tener soluciones para que las sesiones de grabación no se conviertan en un calvario para todos, pero siempre pasa algo inesperado. Así que esta noche pasada la he pasado en vela, maquinando cómo evitar o esquivar problemas, pero no me ha servido de nada porque con lo último que contaba era con encontrarnos con un agricultor, su arroz y el jodido tractor en marcha al lado del set; a la mierda con el audio, a la mierda con la escena, a la mierda con todo.
Un cielo magnífico, unos colores fantásticos, y, de pronto, un viento tan fastidioso que no hacia más que esconder y mostrar el sol; racord de iluminación: ahora quema, ahora no, ahora quema, ahora no.
¿Rodar? ¿Qué cojones se puede hacer ante todo eso? ¿Llorar? ¿Reír?
Hacia las doce decidimos rodar el interior de la furgoneta y largarnos, ya cansados de esperar que los elementos de la naturaleza y el hombre nos dieran una pequeña oportunidad.
Otro retraso más para el álbum de cromos. Espero que al menos podamos grabar en condiciones los tres días de rodaje en mi pueblo.


Recuerdo que cuando llegué a mi piso, sobre las tres de la tarde, dejé los trastos en el pasillo y me tiré en el sofá tan desconsolado y cansado de todo que por unos momentos creía que todo era un sueño. Joder, estuve acostado en el sofá dos horas compadeciéndome de mí mismo por no conseguir los objetivos marcados. Si hasta los elementos se habían puesto en mi contra. Tras ese dilatado tiempo de lamentaciones (sólo me faltó un muro) me levanté con el estómago vacío y un cansancio resacoso y no pude hacer otra cosa que desahogarme escribiendo el primer párrafo del día de rodaje. Ese día perdí parte de la ilusión de niño que tenía.

Fotografías de Raquel García Ruiz.

Buscar este blog

Cargando...
FRASES IMAGINARIAS:
"Que cada uno ponga su granito de arena para destruir el mundo"
"De mayor quiero ser como Tom Selleck"
"¿Quién dijo qué?"
"..."
"Cuanto más lo pienso, menos me interesa"
"Tengo un problema, no soporto los problemas"
"Jodiendo, jodido, ¡joder!"